La trampa de copiar «casos de éxito»
Una multinacional instala paneles solares y reduce costos en un 40%. Una empresa tecnológica implementa teletrabajo total y mejora su huella de carbono. Una marca de moda lanza una línea circular con telas recicladas y triplica sus ventas.
¿La reacción más común de quien busca implementar su primer proyecto sostenible? «Nosotros también necesitamos paneles solares». O certificación Great Place to Work. O política cero residuos.
Seis meses después: Es iniciativa con grandes intenciones termina estancada, con recursos desperdiciados, y la frustración instalada entre el equipo.
El problema no es la sostenibilidad. Es copiar el mapa de otra empresa para navegar tu propio territorio.
Por qué las «mejores prácticas» no funcionan en sostenibilidad
Por ejemplo, en finanzas o logística, irse por las mejores prácticas comprobadas y de fácil aplicabilidad tienen sentido porque las variables son conocidas, los procesos estandarizables, los resultados predecibles. Pero la sostenibilidad organizacional es diferente. No es un proceso lineal sino una intersección compleja entre:
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- Tu contexto operativo (sector, tamaño, ubicación, cadena de valor)
- Tus capacidades internas (conocimiento técnico, cultura, recursos)
- Tu ecosistema de relaciones (comunidades, proveedores, reguladores)
- Tus aspiraciones estratégicas (dónde quieres estar, no solo dónde estás)
Es por eso que copiar una estrategia sostenible sin considerar estas dimensiones, es como comprar un mapa de París para poderse mover por Bogotá. Sin embargo, tampoco estamos hablando de «ciencia de cohetes» para tomar una decisión estratégica sobre qué tipo de sostenibilidad le conviene más a tu empresa, proyecto o territorio. Para hacerlo de una forma coherente con tus capacidades y objetivos puede aplicar nuestra metodología 4×4.
Las 4 dimensiones del diagnóstico estratégico
Antes de elegir qué práctica sostenible implementar, toda organización debe diagnosticar honestamente cuatro dimensiones:
1. Madurez operativa
¿Tienes sistemas de medición continua de tus principales impactos (energía, agua, residuos)?
Realidad: Muchas organizaciones intentan invertir en eficiencia energética sin siquiera medir su consumo actual. Es como querer mejorar un tiempo en atletismo sin usar cronómetro.
Implicación: Si no tienes datos, tu prioridad no es tecnología avanzada. Es capacidad de diagnóstico básico.
2. Capacidad de inversión
¿Cuánto capital puedes comprometer sin afectar tu operación?
La pregunta no es solo cuánto dinero tienes, sino qué tipo de retorno necesitas. Paneles solares pueden tener ROI de 7 años; optimización operativa puede generar ahorros en 6 meses.
Implicación: Si tu flujo de caja es limitado o necesitas retorno rápido, las infraestructuras costosas no son tu ruta. La optimización con datos existentes sí lo es.
3. Contexto territorial
¿Tu operación depende de recursos naturales locales o tiene impacto directo en comunidades vecinas?
Una manufacturera urbana enfrenta desafíos distintos a una agroindustria rural. La primera tiene presión regulatoria; la segunda, dependencia ecosistémica.
Implicación: Si tu licencia social es tan crítica como tu licencia ambiental, tu estrategia debe incluir valor compartido territorial.
4. Capital humano
¿Tu equipo tiene motivación pero le falta conocimiento técnico?
El fracaso más común: liderazgos comprometidos que no saben traducir intenciones en acciones técnicamente sólidas.
Implicación: Si tu brecha es conocimiento (no recursos), invertir en capacitación práctica genera más valor que contratar consultores externos para todo.
Del diagnóstico a rutas estratégicas adaptativas
Una vez diagnosticadas estas cuatro dimensiones, emergen modelos estratégicos que responden a cada combinación de necesidades:
1. Modelo de aprendizaje acelerado
Para organizaciones con equipos motivados pero sin expertise técnico. Combina capacitación especializada con proyectos piloto de rápido despliegue, convirtiendo la curva de aprendizaje en ventaja competitiva. El equipo desarrolla músculo interno que seguirá generando valor año tras año, en lugar de depender eternamente de consultores externos.
2. Modelo de optimización operativa
Para empresas con datos históricos y capacidad de medición. El punto de partida no es la ignorancia sino la abundancia de datos que esperan ser interpretados estratégicamente. Genera ahorros en 3-6 meses mediante optimizaciones que no requieren inversiones tecnológicas grandes: solo usar mejor lo que ya tienes.
3. Modelo de integración progresiva
Para organizaciones con estructuras complejas (múltiples sedes, líneas diversas, cadenas extensas). Comienza con intervenciones focalizadas en una unidad piloto que sirve como laboratorio de aprendizaje antes del escalamiento. Reduce riesgos, distribuye inversiones inteligentemente, y permite perfeccionar el modelo antes de replicar.
4. Modelo de valor compartido
Para empresas con fuertes vínculos territoriales o dependencia de recursos locales. Alinea el éxito empresarial con el bienestar comunitario y ecosistémico, creando valor que se retroalimenta. Comunidades fortalecidas son proveedores más confiables, consumidores más leales, y aliados ante crisis.
Cada modelo tiene inversiones, tiempos de retorno y beneficios sistémicos distintos. No existe un «mejor modelo», solo el modelo más coherente con tu realidad particular.
Tu territorio merece un mapa propio
Volviendo a la pregunta inicial: ¿Qué práctica sostenible te conviene más en este momento? La respuesta honesta es que no existe hasta que diagnostiques tu realidad particular. Porque la práctica sostenible más rentable para tu organización NO es la que está de moda, ni la que ganó premios, ni la que implementó tu competidor. Es aquella que emerge cuando haces el diagnóstico correcto, cuando aceptas que tu ruta será única porque tu organización es única.
Por eso en Platsus no vendemos paquetes predefinidos. Nuestro proceso comienza con diagnóstico: entender tu particularidad antes de proponer soluciones, no desde lo que «deberías hacer» según tendencias, sino desde lo que «puedes hacer» dada tu realidad. El modelo sostenible emerge de la conversación entre tu conocimiento interno y nuestra experticia técnica.
Porque el mapa nunca fue el territorio. Y tu territorio merece un mapa propio.
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